La Trilla; +JJOORRMM (evento inaugural)

Un campo de altas espigas iban cortando los segadores,

relucientes en sus manos las afiladas hoces,

a lo largo del surco quedaban los manojos,

y con ellos iban formando gavillas tres hombres,

que los recibían de manos de niños,

que se los alcanzaban sin cesar 

Ilíada (XVIII, 551 y ss)

El cuarto de estar de la casa de sus padres estuvo siempre presidido por una pintura de buen tamaño que representaba la escena de la Trilla. En el cuadro se veía la era, o espacio de trabajo en la finca, destinado a  la primera y gruesa molienda del cereal cosechado. El centro de la composición quedaba dominado por una figura subida en un trillo, una plataforma tirada por una pareja de bueyes y operada por una sola persona. Alrededor de esta figura central, en una escena cubiertac§ por los colores solares, amarillo y negro, algunas otras figuras pertrechadas con hoces, orcas y sombreros de paja estaban dedicadas, a su vez, a la realización de ciertas tareas, para él por aquel entonces, indescifrables.

Al niño no le interesaba nada ese cuadro, de hecho, le costaba incluso mantener la mirada fija en él, le inspiraba un insoportable tedio. Al niño solo le interesaba jugar como un maníaco con un primitivo ordenador que sus padres, con considerables esfuerzos, le habían comprado para que aprendiese “informática” (una especie de sofisticada versión, en los años ochenta, de las tradicionales clases de mecanografía secretarial). El ordenador fue colocado sobre un escritorio, justo debajo del cuadro, pendiente sobre la cabeza del jugador. La falta de definición precisa de los personajes de la escena de la Trilla, pintados a brochazos de estilo impresionista, se integran ahora con los gráficos pixelados de aquellos videojuegos, en cuya interfaz de inagotables retos pasa ese niño sus largas horas de nerviosa solaz. “La Trilla”, podría haber sido uno de aquellos originales videojuegos, o quizá el primer reto a superar en un más amplio y ambicioso programa pedagógico, uno que tardase tres horas en cargar sus cinco cintas de casette de datos en el sistema, un entretenimiento educativo dedicado a unos “Juegos Olímpicos Rurales y Medievales”, por ejemplo.

Pero como decimos, el cuadro era origen de infinito hastío. Cuando el padre intentaba atraer la atención hacia la escena para explicar lo que allí ocurría, algo que evidentemente era de su interés, enseguida se daba cuenta de que allí no había manera de que el niño prestase atención. Poco sabía el niño que ese aburrimiento, ese rechazo patológico, ese cansancio que el cuadro le inspiraba, ese sopor, ahora lo sabemos, eran lógicos y reales: se trata de una formación metafórica del arquetipo emocional, muy densa, que irradia de aquel sacrificio, el cansancio acumulado por los siglos en un pueblo de campesinos. No de agricultores, sino de campesinos. Existe una diferencia de grado y punto de vista. El agricultor (hablando de un uso contemporáneo, no de etimologías) es un profesional del campo de la era contemporánea, mientras que el campesino, ente social feudal, no hace sino lo que le ha tocado en suerte, con mejor o peor talante, pero siempre resignado a la amarga lotería de la existencia, tal y como se le ha presentado la narrativa, intachable. Pues bien, este pueblo de campesinos lleva realizando las mismas tareas, y cumpliendo con las mismas fiestas, de uno u otro color, generación tras generación, a través de las épocas y el tránsito ibérico de civilizaciones, sin aspirar a cambiar el orden social, ni a saltarse las condiciones estipuladas por un contrato abusivo y, probablemente, desde siempre también asentados en la misma área geográfica, desde siemprec§ en el mismo llano, en el mismo valle, junto al mismo río. Con las mismas chanclas (Al-pargatas).

El trillo, como el arado, uc§n invento romano? No, mucho más antiguo y medio oriental, al parecer: 

La profesora Patricia C. Anderson, del Centre d’Etudes Préhistoire, Antiquité et Moyen Age del CNRS, ha encontrado vestigios arqueológicos que demuestran la existencia de trillos desde hace, al menos, 8.000 años en Oriente Medio y los Balcanes (…) La primera noticia bíblica del trillo está en el libro del Deuteronomio, el último libro del Pentateuco cristiano y de la Torá judía 

Sin embargo:

La palabra trillo procede del latín tribulum, sustantivo neutro, derivado del verbo tribulare que, literalmente, significa quebrantar algo, machacarlo. Tiene, pues, la misma raíz etimológica que tribulación (que es un tormento o una adversidad que persigue a una persona)

Y respecto a la Edad Media:

La recesión que supusieron las invasiones bárbaras afectó igualmente a la agricultura, perdiéndose muchas de las técnicas más avanzadas, entre ellas el trillo, que era completamente ajeno a la tradición germánica. Las zonas del Mediterráneo oriental, en cambio, lo conservaron, pasando a la cultura musulmana, donde arraigó profundamente. Tanto el reino visigodo como la zona cristiana durante la reconquista casi desconocían el trillo (aunque éste nunca llegó a desaparecer) (…) Respecto a la península ibérica, es seguro que, en la zona islámica el trillo siguió siendo muy popular, lo que ayudó a recuperar su tradición por parte de los cristianos en su avance

Curiosidad y excusa para su visita:

Cantalejo se ubica en el interfluvio del Duratón y del Cega. El Cantalejo actual, aunque haya restos arqueológicos mucho más antiguos, surgiría en el siglo XI, formando parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. Fue, al parecer, una población próspera, pero en el siglo XVII perdió su libertad, y pasó a ser un señorío jurisdiccional. No hay ninguna investigación sólida que permita establecer cuándo se introdujo, en la localidad segoviana de Cantalejo, la especialidad artesanal de la fabricación de trillos. Pero todos los que han tocado el tema alguna vez señalan que ésta debió producirse durante el siglo XVI o XVII (…) Cantalejo se decantó por una artesanía productiva: la fabricación de diversos aperos, entre ellos los trillos. En los años 50, Cantalejo llegó a tener 400 talleres y fabricaba más de treinta mii trillos al año; isto suponía que más de la mitad de la población se dedicaba a este oficio. Estos eran, después, repartidos por toda la Meseta española

(…)

Actualmente, numerosos elementos de la agricultura tradicional se están perdiendo, por eso diversos organismos trabajan para conservarlos o recuperarlos. Entre ellos destacamos un proyecto internacional e interdisciplinario llamado E.A.R.T.H. (Early Agricultural Remnants and Technical Heritage); en el que participan Bulgaria, Canadá, Escocia, España, Estados Unidos, Francia y Rusia, por orden alfabético). La investigación se centra en amplios aspectos arqueológicos, documentales y etnológicos, sobre diversos elementos, entre ellos, los trillos, en diversos países, periodos históricos y sociedades

Todas las cifras están sacadas de “Trillo (agricultura)”

Mowrej

Parece entonces que ha llegado el momento de ocuparse con seriedad de la Trilla, y ha sido Flaneur el que, sin pretenderlo, ha levantado la liebre, con una escenografía de trama y urdimbre para el campo castellano de mio Cid campeador, y el trillo aquel representado en el cuadro del cuarto de estar, de modo que llamas por teléfono a tu padre, y le preguntas un poco por aquello de “La Trilla”, el trillo, y el cuadro. A todo lo cual te contesta, la verdad sea dicha, encantado.

-Bueno, padre, lo primero, de dónde salió ese cuadro? 

-Del Centro Soriano, -responde-, me gustó y se lo compré por quinientas pesetas, en el año 63, a un chico que estaba aprendiendo allí a pintar.  

-Recordamos el nombre del pintor?

-J. Millán (firma del cuadro. Nota del Tr.)

-Bueno, padre, cómo es un trillo? 

-Un trillo? Un trillo es una plancha grande de madera con unas piedras de guijarro, afiladas, incrustadas en la base. La madera lleva unas rendijas hechas con un escoplo. En la base se hacía un rebaje (La Academia dice “rebajo”), y entraba la piedra dándole con un martillo. Los que hacían eso se llamaban “empedradores de trillos”.

-Como una tabla de surf con muelas.

-Yo no sé nada de tablas de surf, pero no creo, porque esta plancha, de metro veinte, o metro y medio, más o menos, estaba formada por varias otras planchas, 3 o 4, unidas entre sí por dos piezas de madera, una por delante y otra por detrás, e iba unida al yugo de la pareja de machos con otra pieza de madera alargada llamada cañizo (curiosamente, recuerdo de forma particular esta pieza, que se asemejaba en la pintura a una especie de timón. Nota del Tr.) Sobre la plataforma se ponía una banqueta, y la persona que se sentaba en la banqueta trillaba haciendo círculos, dando vueltas en la era, cubriendo toda la parva. 

-Cómo era una jornada típica de trabajo en la era?

-Antes de trillar la parva, se iba a segar a las fincas. Se trabajaba todo el día, nos levantábamos a las tres o las cuatro de la mañana para poder llegar pronto a la finca, que podía estar a una hora, u hora y media de camino. Se tenían varias fincas, porque no había todavía concentración parcelaria. Así se trabajaba hasta que anochecía, y se paraba una hora al mediodíae3, para comer. 

-Suena bien.

-Después, en la era, se trillaba la parva. Si una tarde había una tormenta, pues se paraba la yunta, quitabas el trillo, y lo más rápido posible, con un rastro, amontonábamos la mies en la era para que no se mojase mucho, y se dejaba para otro día, porque la parva mojada no se podía moler. Para hacer ese montón de parva colaboraba toda la familia, había que hacerlo deprisa, era un gran trabajo. Luego pasaba la tormenta, y había que volver a extenderlo, y comenzar de nuevo. 

-Qué diferencia hay entre la mies y la parva?

-La mies viene intacta, de la tierra a la era. La parva es el material después de ser trillado. Cuando la parva estaba ya molida con el trillo, se hacía un montón, y se llevaba a la parva grande, y se miraba la hora, y si era a mitad de la mañana pues se echaba otra carga. En todo el día podías moler, por ejemplo, seis cargas, media carga eran seis haces. Cuando siegas, llevas una hoz en una mano, y la manada de trigo, que va creciendo de grosor, en la otra. En esa mano izquierda, que recoge el cereal, también se llevaba una zoqueta, una pieza de madera hueca, para meter tres dedos (el pequeño y los dos siguientes), y protegerse la mano, parecida a eso que llevan los gallegos en los pies.

-Los zuecos?

-Eso es, parecida a un zueco, pero en pequeño, y se llevaba atada a la mano, porque era peligroso segar sin zoqueta. 

-Sí, me acuerdo de aquello que contaba el abuelo.

-Qué contaba?

-Pues que segando, un día de verano, de pequeño, se cortó la primera falange de un dedo, con hueso y todo, que le quedó colgando de un trocito de piel, y que por temor de decirlo en casa, se vendó el dedo con papel de fumar, y siguió segando. Y luego le soldó, pero casi en ángulo recto. Sería que no llevaba la zoqueta atada. 

-Pues sería, ya te digo que era peligroso. Pero bueno, te sigo contando, cuando ya no te cabía más en la mano pues lo dejabas en el sitio, luego se iba recogiendo, para formar gavillas. 3 gavillas hacían un haz, y 12 haces una carga. La carga se llevaba a la era en el carro. Según las horas en las que se podía trillar se echaban 2 cargas, o 5 cargas, o las que fueran, se molían y se recogían, y al día siguiente había que echar otra, para todo el día. Se echaba lo que se podía trillar, no convenía dejar la parva sin recoger, porque la frescura de la noche la mojaba, y al día siguiente, en vez de empezar a trillar a las siete de la mañana, o a las ocho, tenías que empezar a hacerlo a las 11, cuando ya le había dado el sol lo suficiente.

-Recuerdo que en aquel cuadro había una figura con una orca. Estaba aventando?

-Puede ser. Aventar es coger parva con una orca o un bieldo de madera, y cuando hace viento, echarla al aire para separar la paja del grano, que pesa más y cae al suelo. Pero para hacer eso nosotros teníamos una máquina, una aventadora. Ahora, en la trilla en sí, si habías cortado mucha mies, el trillo había que moverlo y darle la vuelta a la parva, a eso lo llamábamos tornar,  había que darle la vuelta a la parva con una orca, lo más grueso lo sacabas para arriba para que lo de abajo saliera a la superficie, y la parva se moliese toda por igual.

-Háblame un poco más del segado a mano.

-El producto que segabas con la mano se dejaba en el suelo, cuando ya tenías una buena manada, y entonces se iba a por otra. Luego, como ya te he dicho, se hacían las gavillas, que al terminar de segar, por la noche, se ataban con un vencejo (una fibra sacada de la paja del centeno).

-Supongo que habría diferentes maneras de hacerlo, y también formas diferentes de llamar a las cosas, en distintos pueblos.

-Sí, claro, tu madre dice que en su pueblo las gavillas se ataban con juncos, o con esparto.  Luego con las gavillas, ya te digo, se hacían los haces o fajos, de centeno, de trigo, de cebada, de avena… Esos fajos se llevaban en el carro a la era. Allí se juntaban los productos, juntos pero no revueltos, en una cina, la cina es una pila de producto. Después cada producto se sacaba de la cina por separado, se esparcía y se trillaba. Primero se trillaba la cebada, después se trillaba el trigo, después se trillaba la avena, y por último el centeno, que era lo que más trabajo llevaba.

-Por qué?

-Porque había que hacer la encañadura primero.

-Qué es eso?

-Es seleccionar las espigas más largas del centeno, para poder atar con ellas la mies del año siguiente. La trilla se hace en agosto. Con la encañadura del centeno se hacen los vencejos que, como ya te ha dicho, es la fibra con la que se ata la mies de la próxima cosecha.

-Vale, creo que ahora ya lo entiendo. 

-De los fajos de centeno, tras hacer la encañadura, se sacan las moragas y los vencejos. 

-Qué son las moragas?

-Como había espigas de todas las larguras, largas, cortas, menos cortas, más largas, se tomaba un puñado con una mano, y las sacudías al aire. Las menos cortas salían para afuera, y esas que se quedaban en la mano se juntaban, se volvían de arriba a abajo, se les daba unos golpecitos en el suelo, y se quedaban todas juntas 

-Como un hatillo?

-Qué hatillo?

-Un fajo pequeño?

-Puede ser. Al puñado se le daban unos golpecitos y las espigas se quedaban compactas, entonces se dejaban en el suelo cruzadas, espigas y cañas, formando una cruz. Se dejaban así, en el suelo, para que el sol las calentase. Una vez que estaban calientes se les daba unos golpes para que soltasen el grano. Esto era el desgranar. Se quedaban las cañas con la cabeza, y se hacían las moragas. Cuando pasabas por un sitio con agua, se mojaban. O quizá hubiese agua donde ibas a segar, a doscientos o cuatrocientros metros, entonces las dejabas en el agua hasta que terminabas de segar la finca. Se mojaban en el agua para que no se rompiesen, y para que quedase el haz apretado.

-Bueno, creo que ya me has contado muchas cosas. Ahora hay que transcribirlas.

-Quieres saber algo más?

-De momento no, gracias, pásame a mi madre

-Vale, un abrazo

-Un abrazo, nos vemos

Hablo ahora con la madre, parece que está contenta, como siempre, le pregunto si sabe dónde está el cuadro, el cuadro que en algún momento subieron al trastero, cuando se mudaron de casa, años atrás, pero el cuadro se había roto, me dice, no sabía bien lo que había pasado, cómo se pudo rasgar la tela en el trastero, pero ocurrió, se rasgó, estaba roto el lienzo, de modo que allí lo dejaron. ‘Era majo ese cuadro, me acuerdo muchas veces de él”, dice.

Barriendo_el-_muelo_cereal
 
JJOORRMM. 
 

Evento Inaugural: evento de la Trilla 

<div><em><span style="font-size:large;">"En tierras de frontera en Segovia, en el interfluvio del Duratón y el Cega, tierras de incierta potestad, un ShangriLa en el llano, de facto, aunque todavía nadie lo sepa, comunidad fundada, en el siglo XI de nuestra era, lugar donde la ley marcial y los feudos, quizá por pura casualidad, o por pereza, todavía no ejercían su autoridad (recordate, Marcelino, de la sed del juego y el vino), con la venia y con la Gracia, y los participantes en el evento, subidos en sus trillos, haciendo de contrapeso, un conductor, tomando las riendas de su yunta, que son hombres también, y fuertes, y van haciendo líneas de arabescos, motivos florales, palomas y botijos y vencejos, naturalezas muertas, sobre dorados campos de cereal, haciendo correr el trillo, que parece que se corre el cielo, sobre un fulgor dorado, ya segado, con un suave movimiento circular, por el puro gozo de hacer palpitar la sangre, la de sus yuntas, que son gentes de Tierra de Frontera, y por la Belleza, en este festival de agosto de la Trilla, evento inaugural de estos Juegos, que son Olímpicos y son Rurales, y son Medievales, pero sin pretenderlo, y sin competencia tampoco, y de igual importancia para el sostén del espíritu y el cuerpo, y de todo lo nutritivo también, para persona y comunidad, y sin dejar a nadie afuera, sin dejar a nadie atrás, porque eso es lo fundamental..."</span></em></div>
 
 
“Tras el disfrute del evento o prueba, resultados notables al punto, alguna obra digna de admiración, un tal Klee, sin ir más lejos, y casi un Chagall también, y resiste el crecimiento natural de espigas, una semana o dos, sin borrarse ni desaparecer, y se consumen con gran provecho, tan solo lo trillado en el evento, y se incendia el resto como ofrenda, para las poblaciones de Allende Esos Llanos, en tierras de Soria o Segovia, tierras de frontera incierta, un ShangriLa medieval, interfluvial, etc…”
 
Tierras de incierta potestad
 
Allí es donde el Cid, se desmelena (jukebox)
 
Juegos Olímpicos Rurales Medievales
 
El videojuego.
 
La interfaz: es como un lienzo de arena, en el que el acto es siempre ahora, y desaparece en el presente también, y para proyectar la ilusión, el cinematógrafo digital, pero óigame bien, que solo son sombras chinescas

Fotos:

  1. (destacada) El rey de Sevilla (s. XI)

  2. Mowrej – Trillo de rastro palestino, 1937. Dominio público

  3. Pedro Varela – Family album, photo taken by my uncle Pedro Varela, Dominio público 

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