Ahora te acercas

Agnès, 

se nos descacharró ayer el Ojos Negros, hemos pasado por momentos de tensa incertidumbre.

Por un momento pensábamos que no podríamos repararlo, el timón estaba partido en dos piezas.

Ha habido que invertir algún dinero, Agnès, ha habido que comprar cosas que no podíamos fabricar, ni cultivar por nosotros mismos.

Ha habido que recurrir al mercado negro. En ciertas islas de este Archipiélago, se puede encontrar de todo. Bueno y malo.

La dificultad, en cualquier caso, estaba en cómo abrir esa maldita escotilla para llegar a las tripas de la nave, por primera vez, desde que la sellamos. Hace mucho tiempo. Desde que la rescatamos de aquel hangar museo de la Propaganda. Estábamos jodidos de antemano? Mejor no especular. 

Mucho “hacking” como dicen los nativos de estas tierras,  cuando tienen que romper un coconut con la herramienta, en sus cínicos rituales de restitución social.

Pero qué alegría, qué maravillosa alegría Agnès, cuando finalmente se ha encendido la luz del Ojos Negros! Ya casi ni me acordaba del pavor que antes me había invadido, cuando al primer golpe de contacto con la llave, la maquinaria no ha dado respuesta, y todo seguía a oscuras. Qué desolación!

También el miedo en la jornada de ayer, cuando el sudor a chorros me caía por la frente durante la intensa actividad de reparaciones  (ya sabes como se pueden poder estas latas de sardina al sol) y me parecía que estaba padeciendo los primeros síntomas de la temida peste Rosa, prólogo de la horrorosa fiebre Multicolor. Con perdón.

Ya ni me acordaba. Es fácil olvidarlo. Pero, a consecuencia de ello, hemos reforzado las precauciones. El Ojos Negros se fumiga todos los días con esencia de Rhododendron Bleach. El peligro sigue siendo muy cierto.Tengo una cuadrilla de hombres en escafandra repartiendo simpatía y social distancing (13 feet) en todas las jodidas islas de Este Atolón Cocotero. Nadie mueve un pelo de su cabeza sin que Flaneur le de permiso para hacerlo. Al respecto, te presento el último informe que me ha adjuntado, camuflado en diatriba de un lubricante para el sexo:

Lubricante vaginal

Alopático mercadotécnico.

Lodazal de festival musical

(Woodstock 69)

Esfuminador del campo de batalla

Embarrancador de carretas

renqueantes

Yo te maldigo

Yo, mancebo de alfarero con

ariete,

Ante la asfixiante pella de barro.

Te maldigo.

Tú qué crees que me está diciendo? Yo creo que ha encontrado un Tema. Y también sugiere que está el Archipiélago lleno.

Bueno Agnès, que aún no hemos terminado. Esta mañana nos dimos cuenta de que también habíamos perdido la Aguja de Retroposición. Y sin la aguja no vamos a ningún lado. Una tormenta terrible. 

La aguja de Retroposición, te lo cuento porque sé que te interesan estas cosas tanto como a mí… nos sirve aquí abajo para orientarnos, como lo hacen los delfines y las ballenas, con la fuerza electromagnética de la Tierra, y estabiliza, además, el eje del Ojos Negros, que es como un palillo al que le colgases dos monedas por contrapeso, como una báscula romana… O como un carillón antiguo, pero con su entrada USB.

La aguja, la vamos a seguir buscando, pero no tenemos muchas esperanzas de encontrarla, últimamente no dejan de barrer el mar para quitar la mierda, y así se lo llevan todo, con perdón, otra vez. Estoy casi seguro de que la aguja de retroposición está ahora coronando una montaña de basura en algún vertedero de Durban, o de Long Island baby. Perfectamente inclinada, haciendo de reloj de sol. Y seguro que alguna rata la encuentra, un extraordinario día de primavera, y se entretiene en recorrerla, de abajo a arriba, de arriba abajo, con sus patitas ignífugas, eternos compañeros y antagonistas de la especie humana, las Ratas de la ciudad!

Así que… Vamos a tener que inventarnos otra. Aquí hay abundantes metales en el agua para hacerlo. Probablemente tendremos suficiente mercurio para fundir una nueva en muy poco tiempo. El mercurio es la sustancia de las comunicaciones. Lo dice aquí.

On the sunny side, la rotura del timón ha resultado una suerte casi providencial, porque, según hemos comprobado, llevaba atascado bastante tiempo. El óxido, probablemente. No entiendo cómo es posible que no nos hubiésemos dado cuenta. Llevábamos muchas, demasiadas estaciones navegando en una absurda línea recta.

Ah! Anoche tuvimos invitados, se presentaron para la cena Peter Handke y el Huidobro. Lo pasó todo el mundo en grande, pero sobre todo ellos. Qué grandes espadachines! Flaneur fue el padrino de Handke, y de Huidobro, yo mismo. Ya no quedan hombres de esta clase, Agnès. Son poetas, son profetas, es lo mismo. 

Esas son las noticias. Y como aquí siempre decimos: “todo esto es por la Música!“. Me ha alegrado mucho hablar contigo. Tú siempre me alegras. Adiós Agnès. Hasta pronto.

Ahora te alejas

Memo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s