Noam Chomsky en “Democracy Now”

En esta entrevista de Amy Goodman a Noam Chomsky en Democracy Now, el filósofo del lenguaje ha expresado su preocupación por la actuación de un gobierno, el de Trump, constituido por “un sociópata, rodeado de su ejército de sicofantes”. Chomsky también ha calificado las próximas presidenciales americanas como “el proceso electoral más importante de la historia”, y se ha atrevido a pronosticar, “otros cuatro años de Trump y estamos en un verdadero problema”. Para el pensador americano, los Estados Unidos han llegado a un punto límite con un gobierno “disfuncional”.

De esta manera ha comenzado Noam Chomsky su intervención en el informativo de Amy Goodman. La periodista había introducido a Chomsky con evidente admiración por la leyenda viva del pensamiento crítico, profesor emérito del Departamento de tecnología de la Universidad de Massachussets, profesor laureado del Departamento de lingüística de la Universidad de Arizona en Tucson, renombrado disidente político y autor de referencia obligada en el análisis de la información, el lenguaje, y los mecanismos del aparato de poder responsables de la “fabricación del consentimiento”.

Tras la reciente retirada de Bernie Sanders de la carrera de las primarias, Amy Goodman ha comenzado la larga entrevista, más bien una clase de política internacional, preguntando a Chomsky por el nuevo panorama en la carrera presidencial. El profesor se ha pronunciado al respecto sin complejos. A lo largo del programa ha mencionado “una extraña colección de gángsters en Washington”. El partido republicano “ya no es ni siquiera un partido. Tienen cero integridad”. Y en cuanto a los demócratas, para Chomsky el abandono de Bernie Sanders no desacredita su campaña, “muy al contrario ha sido todo un éxito, como lo demuestra el extraordinario hito de introducir en la arena del discurso político la idea, hasta el momento impensable para muchos ciudadanos de los EEUU, de una sanidad universal y gratuita”. “Ahora bien, si gana Biden”, sigue diciendo, “se prevé una continuidad fundamental con la época Obama, nada nuevo bajo el sol, pero al menos, es la única posibilidad de evitar el desastre total al que Trump nos está conduciendo”. “Ya casi nadie habla del peligro nuclear, pero sigue siendo cierto”.
Chomsky también hace un análisis pormenorizado del proceso que estamos viviendo, y lo plasma en un lienzo con dos ejes, uno general, o sistemático, llamado sistema capitalista, que es controlable, dice Chomsky, siempre que no esté sometido a la sobreestimulación de un programa neoliberal radical, y otro particular o circunstancial, “el circo de freaks en Washington” que, a fecha de la pandemia 10 de febrero, ha presentado unos presupuestos que recortan los fondos del CDC (Centre for Disease Control-Centro de Control de Enfermedades) y siguen incentivando económicamente a la industria de los  combustibles fósiles, siempre apoyado por “la cámara de resonancia de Fox news” en lo que parece una estrategia, Chomsky no sabe si deliberada o no, para perseguir aceleradamente la destrucción del planeta. Gestión de la crisis COVID-19? Para Chomsky el gobierno de Trump no es un ejemplo internacional de nada, sino de boycott a su propio pueblo. “China informó a la Organización Mundial de la Salud en diciembre… la Organización Mundial de la Salud publicó sus fuentes en enero… y las agencias de inteligencia americanas eran, por lo tanto, conscientes de ello…Nadie escuchaba… El informe de Peter Navaro… Agente del gobierno… a finales de enero… en el que se especulaba con un millón de muertos (dice Amy Goodman)… ignorado también”

Y por qué no hubo tal reacción? Chomsky no duda en señalar como principal culpable a la gestión neoliberal del sistema de salud americano. “Un sistema que no se rige y regula por el interés público, sino por la obtención de beneficio y búsqueda de mercados”. Un sistema controlado por compañías aseguradoras y especuladores económicos que, simplemente, no estaban interesados en preparar una respuesta coordinada a la crisis, “cuyo primer aviso fue, de hecho, la pandemia de SARS en 2003, porque no vieron en ella posibilidades de mercado”. Y es esta misma la causa, afirma Chomsky, de que los contratos con proveedores de respiradores económicos y de alta calidad que había conseguido la administración Obama con la pequeña firma Newport, en mayo de 2012, se perdiesen, tras ser esta engullida por Covidien apenas dos meses después, por 100 millones de dólares, y cancelasen definitivamente el acuerdo de los respiradores baratos en 2014, como informaba The New York Times, el 29 de marzo. Ahora, al saltar la alarma por la escasez de ventiladores en los hospitales americanos, comienzan a escucharse las voces que piden un esclarecimiento de las verdaderas razones de la frustración de este acuerdo.

Tras esto se pregunta Chomsky si acaso la genial estrategia de Trump en comandita con “la cámara de resonancia de Fox News” no consistirá en una continuada y sistemática elaboración de mentiras. Un continuo caos de lo dicho y lo desdicho. “Ahora necesita desesperadamente un cabeza de turco, y el más reciente es la Organización Mundial de la Salud. Alguien tiene que ser responsable”. Al respecto de la actuación de la “cámara de resonancia”, Amy Goodman propone un visionado de “Heroes of the pandumbic”, una revisión de los comentarios más irresponsables que los comentaristas de Fox news han realizado sobre el coronavirus desde las fases iniciales de la crisis, cuando abiertamente ridiculizaban la pandemia. Realizado, desde su casa, por el satirista y presentador de The Daily Show, Trevor Noah.

Chomsky está también en casa, con su esposa Valeria. Ambos están pasando el shelter in place, o encierro más o menos voluntario, en Arizona. Valeria es Brasileña, y mantiene al tanto a Chomsky de las actuaciones del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, otro “escéptico” del virus, responsable también de la activación de las señales de alarma en la comunidad internacional con respecto al aumento de la velocidad de destrucción de la Amazonía, una catástrofe ecológica que, de seguir así las cosas, se presenta inminente e irreversible, con consecuencias planetarias impredecibles. Chomsky menciona una nota filtrada de JP Morgan en la que se cuestiona la supervivencia de la humanidad si sigue el actual curso de consumo de combustibles fósiles.  En la gestión de la crisis COVID-19 por Bolsonaro, Chomsky aporta el ejemplo de las favelas, en las que las mismas bandas del crimen organizado han tenido que tomar medidas para asegurar en sus territorios unos mínimos estándares sanitarios. De modo que la presente situación es la de “un sociópata en el coloso del norte, Donald Trump, en competencia con otro sociópata en el coloso del sur, Jair Bolsonaro, para decidir quién es el peor criminal de la historia”.

Finaliza la entrevista Amy Goodman preguntando a Noam Chomsky por la esperanza. Qué mantiene esperanzado al gran pensador de la gramática Generativa? Y Chomsky responde, a pesar de su pesimismo presente, que ve razones para la esperanza en la respuesta ejemplar y efectiva de gobiernos como los de Tailandia, Corea del Sur, Singapur, Nueva Zelanda… y menciona también el caso de Alemania, para cuya canciller, Angela Merkel, tiene palabras de elogio, “salió prontamente a informar sobre lo que estaba pasando y lo que había que hacer para contrarrestarlo, con exactitud y sobriedad”. También se suma al elogio generalizado de los profesionales de la salud, médicos y enfermeras de todo el mundo que trabajan en la primera línea de los hospitales, con gran falta de medios; representantes, ahora mismo, de lo mejor que puede ofrecer el ser humano. Finalmente las acciones personales, especialmente las iniciativas solidarias de los jóvenes, a los que Chomsky recuerda que hubo otras épocas oscuras, como la de su infancia, los años treinta, la época de la gran depresión americana, y el ascenso del fascismo, y los años cuarenta, marcados por la segunda guerra mundial. También la lucha por los derechos civiles en los EEUU en los sesenta, de la que destaca el movimiento de los “jóvenes escritores americanos”, que salieron a los guettos para llamar, de puerta en puerta, a la ciudadanía de una nación asustada, a la que querían convencer para ejercer su derecho al voto.

Los últimos libros de Noam Chomsky son “Global Discontents: conversations on the rising threats to democracy”; “Who rules the world? Requiem for the American Dream”; y “The principles of Concentrated wealth and power”.

Noam Chomsky es el protagonista del documental de 1992 “Manufacturing Consent: Noam Chomsky and the media”, en el que el pensador expresa su teoría política y hace un análisis detallado de las tensiones y confluencias generadas entre los medios de comunicación y los sistemas de control del pensamiento totalitario.

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